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Cómo cocinar el arroz de manera correcta

Cómo cocinar el arroz de manera correcta

En este post veremos algunos trucos y consejos para cocinar un arroz perfecto y los factores que influyen en su preparación. Como ya sabemos, existen diferentes tipos de arroz y cada uno de ellos tiene sus peculiaridades. Podemos cocinar arroz redondo, arroz bomba (porque se «abomba» durante la cocción y es perfecto para recetas mediterráneas), arroz largo (no se pega y queda bien en ensaladas o guarniciones), arroz basmati (tiene un aroma muy característica y queda genial en recetas exóticas y guarniciones), arroz integral (tiene un aspecto más oscuro y es muy rico en fibra), arroz thai (con un sabor suave y aromático), arroz salvaje (granos muy estrechos y oscuros se pueden mezclar con otros arroces), arroz ecológico (cultivado sin abono ni pesticidas, se asemeja al redondo y al bomba), arroz vaporizado (tratado con vapor de agua, adquiere un color dorado y va bien con ensaladas), etc. Si lo que queremos es cocinar una paella, lo que necesitamos es un arroz bomba o de grano corto. 

Tradicionalmente, cuando comenzamos a preparar las primeras veces el arroz, se aconseja que la proporción entre arroz y agua sea de 1:2, es decir, por cada taza que echamos de arroz, tenemos que vertir dos de agua. Sin embargo, hay especialistas que nos dicen que la cocción del arroz no se da siempre igual y que depende de factores como el recipiente y elegido para cocerlo y el material del que esté hecho, la evaporación del agua, etc. El tipo de arroz es otro factor muy importante. El integral, por ejemplo, necesita más agua para su cocción, y los de grano corto (como el redondo o bomba), necesitan un poco menos que la media recomendada. 

La Asociación de arroz de Estados Unidos, de hecho, recomienda las siguientes proporciones: para el integral [40-45 minutos de cocción] y el thai [15-20 minutos], por cada taza de arroz, una taza y tres cuartos de agua; para el salvaje [45-50 minutos] y el largo [18-20 minutos], por cada taza de arroz, dos tazas de agua; para el basmati [15-20 minutos], por cada taza de arroz, una y media de agua; para el arroz de grano corto [18-20 minutos], por cada taza de arroz, una y un cuarto de agua. 

Algunos consejos 

  • Además del tipo de arroz, también es muy importante la edad del arroz. Cuanto más «viejo» sea (porque puede dar la casualidad de que tenemos un paquete guardado desde hace unos años), más líquido necesitará y más le costará absorber los sabores.
  • Es importante no pasarnos con el tiempo de cocción.
  • Es preferible no lavar el arroz, sobre todo si vamos a preparar platos como el risotto. Sí podríamos hacerlo cuando queremos preparar sushi, pues el modo de preparación de este plato es bastante peculiar. 
  • El caldo del arroz es la clave. Si vamos a preparar un plato donde es necesario añadirlo (el cual se recomienda que sea caliente), tenemos que ser conscientes del líquido que ya tenemos previamente en el sofrito. 
  • No hay que remover el arroz para evitar que se pegue. Tenemos que dejar el arroz con su tiempo de cocción sin tocarlo. 
  • Si echamos el caldo en el sofrito antes que el arroz, lo ponemos a fuego alto, echamos arroz, esperamos a que hierva y bajamos al mínimo. Si por el contrario echamos el caldo sobre el arroz, lo ponemos a fuego medio hasta que hierva y después lo bajamos. 

Podemos preparar arroz en paelleras, cacerolas bajas, cacerolas altas o incluso en una sartén. Los expertos recomiendan un olla con tapa hermética para reducir la cantidad de evaporación y que el arroz no quede seco. 

Una sencilla receta para hacer un arroz blanco perfecto

En primer lugar echamos la taza de arroz en la olla. Después, agregamos la cantidad de agua indicada en función del tipo de arroz, con media cucharadita de sal, y lo ponemos a fuego medio. Los tapamos cuando el agua empiece a hervir. Recordad que no debemos removerlo. En este punto podemos añadir, si queremos, especias o ajo picado. Una vez que se cumpla el tiempo de cocción recomendado, ya podemos apagarlo y removerlo para garantizar una óptima textura.

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Así se hace un buen café

Así se hace un buen café

Junto con el té, el café es una de las bebidas más consumidas alrededor de todo el mundo. Fue en el siglo XV cuando se empezó a tener una clara evidencia de la planta del café y tan solo un siglo después ya se había expandido por muchos puntos del planeta. Desde entonces, este producto se ha convertido en un indispensable en la gran mayoría de establecimientos y hogares pero, aunque parezca sencillo, preparar un buen café es un tarea que requiere cierto mimo. En este post veremos algunos consejos y trucos para elaborar en casa un café perfecto.

Recurrimos al café en el desayuno, como momento de pausa en el trabajo, cuando necesitamos energías durante la época de exámenes, en las sobremesas de las comidas, etc.  Es un elemento clave de nuestra sociedad. Existen muchos tipos de cafés y cada uno de ellos nos aporta una textura, aroma y sabor diferente. 

Tipos de café

Según el tipo de molinado: machacado (la forma más tradicional de prepararlo, es un proceso más lento pero con muy buenos resultados), molinado (se consigue un grano fino y homogéneo, el más habitual en bares) y licuado (el grano se muele con un licuadora, no queda tan fino y homogéneo como el molinado). 

Según la forma de prepararlo: expreso (se prepara filtrando el agua caliente a presión por el grano molido del café), turco (es la forma más antigua y consiste en mezclar el grano de café arábigo molido con agua fría) e instantáneo (café que se disuelve rápidamente en leche o agua). 

Según la presentación: solo (corto, solo largo, expreso doble, carajillo, americano…), cortado (bombón, crème, macchiatto, asiático…), con leche (capuchino, irlandés, moca…) y frío (escocés, frappé, azteca…). Cada uno de ellos tiene unas peculiaridades y formas de servirlo: diferentes cantidades y tipos de leche, recipientes, acompañamientos con otros productos (como whisky, chocolate o canela), etc. 

Elaboración

Para elaborar un buen café, en primer lugar debemos escoger el tipo de café (en función de nuestras preferencias) y, a poder ser, que sea fresco y de buena calidad. Tendemos a comprar el café molido porque es más rápido de hacer, pero es mejor optar por el café en grano y molerlo justo antes de prepararlo porque así tiene más compuestos de sabor que, si dejamos pasar tiempo, se deterioran muy rápidamente por la exposición al oxígeno. Es cierto que esta tarea nos lleva más tiempo y, si tenemos prisa porque no llegamos al trabajo, es mucho más práctico tener a mano el típico café molido y empaquetado. En este caso, podemos comprarlo en una tienda donde nos lo puedan moler antes de llevárnoslo. Es importante guardar después el café en un recipiente hermético y alejado de la luz solar. 

También influyen otros factores a la hora de preparar un buen café, como la cafetera que vayamos a usar, así que para ello debemos seguir metódicamente las instrucciones del manual del fabricante. 

Como acabamos de mencionar, es preferible el café en grano antes que molido, así como también lo es un café arábica antes que uno robusta (con más cafeína, más amargo y más económico) y un café recién tostado por encima de uno que lleve ya mucho tiempo tostado. 

El segundo punto importante en la preparación del café es el agua que vamos a utilizar. Es aconsejable emplear agua mineral en lugar del agua del grifo por las propiedades que tiene. Este tiene que calentarse lentamente hasta alcanzar una temperatura de entre 93℃ y 97℃, el punto perfecto para que el agua entre en contacto con el café, por lo que tenemos que estar pendientes. Otro factor (muy personal) a tener en cuenta es la proporción de agua y de café, a elegir dependiendo del gusto de cada uno. 

Es importante también el recipiente donde lo vamos a tomar. Este tiene que ser de un material no poroso para que al lavarlo no quede ningún tipo de residuo, preferiblemente con una forma cóncava para tener un café expreso de mayor calidad y que mantenga la temperatura del café. Un consejo para esto es calentar previamente la taza con agua caliente y desecharla antes de verter el café. Por último, hay que tomárselo recién hecho.

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Tipos de arroz: Identifícalos y aprende a preparlos

Tipos de arroz: Identifícalos y aprende a preparlos

El arroz es un cereal procedente de la semilla de la planta Oryza sativa. A día de hoy, todavía no se ha podido determinar exactamente de cuándo data el arroz ni cuánto tiempo se necesitó para domesticarlo. Algunos historiadores afirman que el arroz se difundió desde Asia hasta la India (y a partir de ahí al resto de rincones del mundo) y que comenzó a considerarse un alimento básico del pueblo chino a partir del 3000 a. C. Aun así, los primeros cultivos de los que se tiene constancia aparecen en Tailandia y en China, entre los años 5.000 y 4.500 a. C. En España se introdujo el arroz en el año 700 d. C., mientras que a Francia e Italia no llegó hasta el siglo XV. 

En este post veremos los diferentes tipos de arroz con sus características propias. Como ya sabemos, existe una gran variedad de tipos de arroz y cada uno de ellos tiene una serie de peculiaridades.

Según la forma del grano distinguimos:

  • Arroz de grano largo: algunas de sus características son que no se pega con facilidad y que necesita más tiempo y agua para su cocción debido a su alto contenido en amilosa. Es un arroz que podemos usar en ensaladas y guarniciones.
  • Arroz de grano medio: es dos veces más largo que ancho y también el más usado por la cocina española; tiene menos aminalosa que el arroz largo. 
  • Arroz de grano corto: con una forma casi esférica, los granos de este arroz se pegan con facilidad entre sí.

Según el proceso industrial:

  • Arroz precocido: un arroz que ha recibido previamente un tratamiento de calor y su cocción posterior es menor. 
  • Arroz vaporizado: se le ha retirado el salvado al arroz con agua a través de una ligera cocción, adquiere un color dorado y va perfecto en ensaladas. 

Según color, aroma o tacto:

  • Arroz glutinoso (o también conocido como arroz pegajoso o dulce): es un arroz que no necesita una gran cantidad de agua y se usa esencialmente para preparar platos dulces de  la gastronomía asiática.
  • Arroz aromático: clases de arroces de grano medio o largo con un aroma particular; algunos ejemplos son los arroces de la India y de Pakistán, como el arroz basmati, y los arroces jazmín. 
  • Arroz pigmentado: un tipo de arroz con pigmentos que le otorgan un color rojizo o púrpura; este color desaparece cuando se elimina el salvado. 

Tipos de arroces muy comunes:

  • Arroz redondo tradicional: se trata de un arroz perlado de grano corto.
  • Arroz bomba: llamado así porque se «abomba» en el proceso de cocción y se considera perfecto para las recetas mediterráneas.
  • Arroz basmati: grano de medio a largo, es un arroz con un aroma muy característico y queda genial en recetas exóticas y también en guarniciones. 
  • Arroz integral: con un aspecto más oscuro y muy rico en fibra.
  • Arroz thai: con un sabor suave y aromático. 
  • Arroz salvaje: se trata de un arroz de granos muy estrechos y oscuros que se puede mezclar perfectamente con otros arroces. 
  • Arroz ecológico: cultivado sin abono ni pesticidas, se asemeja bastante al redondo y al bomba. 
  • Arroz rojo: es un arroz integral que presenta este color porque, debido a las antocianinas, se queda pegada la capa de salvado al grano. 
  • Arroz negro o arroz venere: cada de salvado color negro que se vuelve morado con la cocción, un arroz integral muy rico en fibra.  

Normalmente, a la hora de preparar por primera vez el arroz, se aconseja que la proporción de arroz y agua sea de 1:2, es decir, debemos vertir dos tazas de agua por cada taza que echamos de arroz. No obstante, algunos profesionales sugieren que la cocción del arroz no se da siempre de la misma forma y que depende de otros factores como la evaporación del agua, del recipiente que estemos usando y el material del que esté fabricado, etc. El tipo de arroz que vayamos a preparar es otro de los factores vitales. Por ejemplo, el arroz integral necesita más agua para su cocción, y los arroces de grano corto (como el bomba o el redondo), necesitan por su parte un poco menos que la media recomendada.

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Recetas con paté y foie gras gourmet

Recetas con paté y foie gras gourmet

El paté es un embutido muy rico en vitaminas (B5, B2 y A), lo cual favorece al sistema inmunitario y cuenta con beneficiosas propiedades anticancerosas. Como dato interesante, el paté ayuda a combatir las migrañas, el insomnio y el estrés. 

Antes de nada, es importante tener clara la diferencia entre paté y foie gras, pues no se trata del mismo alimento. El primero de ellos es un derivado cárnico que se elabora a partir de vísceras (sobre todo de hígado), carnes de otros animales, aditivos y especias. El foie gras, por su parte, proviene del francés «hígado graso», y como su nombre indica, se hace con hígado de oca, ganso o pato hipertrofiado que han llevado una excesiva alimentación. El foie gras no se mezcla con otras carnes como el paté, sólo es hígado tratado por calor para higienizarlo. 

A continuación vamos a dar algunas recetas muy ricas e interesantes hechas con paté y foie gras que podemos elaborar para impresionar a nuestros amigos o familiares, o bien para disfrutar tranquilamente de un delicioso plato.

Recetas con paté

Para la primera receta necesitaremos libritos de lomo de cerdo, paté ibérico, nueces, queso para fundir, nata para cocinar, queso rallado, aceite de oliva y sal. La elaboración es muy sencilla, simplemente tenemos que introducir dentro de los libritos de lomo las nueces picadas y el queso para fundir, los enrollamos y los cerramos con un palillo para evitar que se abran y los hacemos a la plancha vuelta y vuelta. A continuación, los colocamos en el horno y mientras añadimos a parte la nata y el paté en un bol hasta conseguir una pasta homogénea. Por último, solo tenemos que verter esta salsa junto con el queso rallado sobre los libritos y meterlos de nuevo en horno hasta que adquieran un color dorado.

Con este alimento también podemos preparar infinidad de aperitivos que no nos lleven tanto tiempo y que nos pueden sacar de algún que otro apuro. Podemos elaborar ricas tostas con paté ibérico y mermelada de fresas por encima, mini croissants rellenos de paté y cebolla caramelizada, rodajas de pan con paté de hierbas y manzana caramelizada (podemos meterlas un rato al horno para que tengan un color más dorado) o tostas con paté de cerdo a las finas hierbas y dulce de membrillo. 

Recetas con foie gras

En cuanto al foie gras también encontramos infinidad de recetas, algunas más elaboradas y otras más sencillas, que pueden quedar perfectas en multitud de situaciones otorgando un toque de sofisticación a nuestro menú. Aquí mencionaremos solo algunas de ellas. 

En primer lugar, podemos preparar un sabroso plato de foie gras con manzaña caliente. Para ello necesitaremos tostas, manzana en láminas, foie micuit, mantequilla, azúcar moreno y sal. Untamos la mantequilla en un sartén y doramos las láminas de manzana, mientras añadimos un poco de azúcar moreno al foie gras. Disponemos la manzana sobre las tostas, pasamos por la plancha el foie gras para que el azúcar se dore y, por último, lo colocamos sobre la manzana. Finalmente echamos un poquito de sal y ya tenemos listas nuestras tostas. 

Otra opción es preparar pollo relleno de foie con cuscús a la naranja. Necesitaremos para esta receta pechugas de pollo, foie gras, cuscús, pimienta negra molida, mermelada de naranja amarga, caldo de ave, vinagre balsámico, aceite de oliva y sal. En un bol, añadimos la mermelada, el caldo, el vinagre, la pimienta negra molida, el aceite de oliva y la sal. Untamos sobre las pechugas de pollo un poco de la mermelada y el foie gras y las enrollamos. Introducimos los rollitos en el horno envueltos con papel film o de aluminio y paralelamente preparamos el cuscús. Una vez tenemos los rollitos dorados, los acompañamos con el cuscús y la vinagreta por encima. 

Si por el contrario prefieres no complicarte mucho y quieres optar por un plato más sencillo, pero igual de delicioso, podemos preparar un aperitivo de foie gras y cecina. Para este canapé solo necesitamos lonchas de cecina, foie gras de oca, compota de manzana y sal. Extendemos las lonchas de cecina y untamos el foie gras, las enrollamos y las acompañamos, por último, con la compota de manzana añadiendo una pizca de sal. 

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Sé el perfecto anfitrión preparando estos aperitivos con conservas

Cada vez que organizamos una comida familiar o una cena con amigos, ya sea para celebrar un cumpleaños, un ascenso o por Navidad, dedicamos bastante tiempo a pensar en cuál será el mejor menú y que, a poder ser, su elaboración no implique estar demasiado tiempo en la cocina. En esta entrada veremos algunos ejemplos de entrantes y aperitivos a partir de alimentos en conservas muy rápidos de hacer y con los que podremos sorprender a todos nuestros invitados.

Aperitivos con anchoas

La anchoa es una semiconserva (por ese motivo debemos mantenerla siempre en nuestro frigorífico) muy rica y altamente importante en nuestra gastronomía. Podríamos comerlas solas con un poquito de aceite y pan y estarían fabulosas, pero también podemos preparar algunos aperitivos un poco más elaborados que no nos van a llevar nada de tiempo. En estas situaciones las tostas son sin duda un buen aliado en la cocina y podemos hacerlas con un poco de queso de untar y crema de tomate, con paté, con pimientos de piquillo o bien con pepinillos cortados en trocitos, crema de queso y maíz. Cuatro recetas frías muy sencillas de hacer, con alimentos que fácilmente podemos tener por casa y que no requieren nada de tiempo. También podemos montar en un santiamén unas brochetas de anchoa con tomatitos cherrys y queso de cabra o hacer una ensalada de anchoas y queso (con parmesano queda delicioso).

Aperitivos con sardinas

Si prefieres optar por las sardinas (un alimento muy rico en Omega 3 y que ayuda a bajar el colesterol alto) puedes hacer un sabroso paté mezclándolas con mantequilla, cebolla picada, pepinillos, una pizca de pimienta y zumo de limón. Otra idea que nos puede salvar de más de un aprieto es untar un poco de queso en una tosta y poner las sardinas en aceite, unas almendras tostadas y una pizca de pimentón. Con tan solo estos ingredientes conseguimos otro riquísimo aperitivo.

Aperitivos con mejillones

Los mejillones (una rica fuente de vitaminas y minerales esenciales) también son bastante recurrentes en nuestra cocina y los podemos servir fácilmente con espárragos blancos y un poco de mayonesa o con espárragos verdes y un chorrito de aceite de oliva. Si queremos darle un toque más sofisticado, simplemente tenemos que añadirles un capa de kikos machacados y dejaremos a todo el mundo impresionado.

Entrante con aceitunas

Otra perfecta opción son las aceitunas: a casi todo el mundo le gusta y son muy asequibles. Ricas tanto en Omega 3 como en Omega 6, así como en vitaminas y fibra. Podemos añadirlas a un bol con un poco de cebolla picada y un toque de pimentón, hierbas aromáticas y aceite de oliva, o preparar pequeñas brochetas colocando tomatitos cherry, queso y aceitunas.

Aperitivos con almejas

Aquí tenemos otra posible idea: mezcla una lata de almejas (un alimento muy rico en hierro) con pepinillos, cebolla morada y añade zumo de limón y el jugo de las almejas para conseguir un delicioso salpicón. Otra de las opciones, también fantástica como entrante, es colocar en una olla un poco de agua, soja, ron azúcar y pimienta verde hasta que lleguen a punto de ebullición, añadir las almejas y cocinar hasta que se reduzca casi por completo todo el líquido.

Aperitivos con berberechos

En cuanto a aperitivos sencillos con berberechos (muy ricos en hierro al igual que las almejas) podemos añadirlos a un bol con queso en crema y prepara un delicioso paté. Si prefieres darle un toque más afrutado para contrastar con el sabor del molusco, podemos mezclarlos con manzana, lima, cebolla morada, pimienta y aceite de oliva o bien con mango, cebolla morada, pimienta negra, lima y aceite de oliva.

Entrantes con atún

El atún es un pescado que hoy en día encontramos casi en cualquier hogar. Entre sus propiedades, el atún tiene un alto contenido en ácidos grasos Omega 3 y previene de enfermedades cardiovasculares. Podemos preparar rápidamente una ensaladilla de atún con huevo cocido, cebolla morada y mayonesa y seguro que acertamos.

Si por otro lado prefieres optar por la caballa en conserva (otro pescado muy rico en nutrientes y que ayuda también a bajar el colesterol alto) simplemente debemos ponerla en un platito con pimientos de piquillo para conseguir un rico entrante.

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Por qué consumir alimentos ecológicos gourmet

Conservas Vegetales Gourmet

El consumo de alimentos ecológicos es una de las prácticas que más fuerza está cobrando en los últimos años, alzándose como una alternativa cada vez más potente y consolidada frente a los productos tradicionales. A día de hoy, es raro el supermercado que no cuente con una sección de alimentación ecológica o el barrio en el que no exista una tienda de comestibles dedicada íntegramente a ella. Pero ¿qué son en realidad los alimentos ecológicos? ¿Merece la pena pagar ese pequeño coste adicional que suele conllevar su consumo? ¿Son realmente más sanos para nuestra salud?

Básicamente, los alimentos ecológicos son aquellos que han pasado por un proceso de desarrollo (cultivo, crecimiento y conservación) que no incluye productos químicos ni prácticas ajenas a los ciclos naturales (como pesticidas, aditivos o fertilizantes sintéticos, ingeniería genética o aceleradores del crecimiento). Esta es la principal razón por la que su precio es un poco más elevado que el de los alimentos comúnmente distribuidos, dado que su producción requiere de más tiempo y más mano de obra —que conllevan, lógicamente, gastos adicionales—. Como consecuencia, gracias a esta dinámica productiva la agricultura y la ganadería ecológicas contribuyen al desarrollo sostenible de los ecosistemas y del trabajo, a la vez que ofrecen alimentos con mayores valores nutricionales —tal y como han demostrado infinidad de análisis y estudios científicos a lo largo y ancho del planeta.

Además de preservar el medioambiente —al respetar los ciclos marcados por la naturaleza—, la ganadería y la agricultura ecológicas previenen contra el abuso y el maltrato animal, un aspecto no poco importante para cualquier persona con un mínimo de conciencia —ecológica y humana—. Los animales no son tratados con antibióticos ni se les aplican hormonas sintéticas. Asimismo, el alimento con el que se nutren los animales también carece de productos químicos, y no se los obliga a comer y a vivir mediante métodos insanos. De este modo, este proceso pasa a formar parte de un todo, sumándose a la naturalidad del descrito con anterioridad. En definitiva, las dinámicas ecológicas favorecen el buen uso del agua y del suelo, reducen la contaminación y son respetuosas con el reino animal y vegetal.

Los alimentos ecológicos y la salud

Una de las principales razones que esgrimen los defensores de la alimentación ecológica es que los alimentos producidos son más saludables para los humanos. Aunque entre la comunidad científica esta aseveración no es unánime, son muchos los estudios que la corroboran. Entre otros muchos beneficios, ha quedado demostrado por diversas investigaciones que los alimentos ecológicos contienen una mayor concentración de antioxidantes, así como unos niveles mucho más bajos de metales pesados tóxicos para nuestro organismo —sobre todo a largo plazo—. Asimismo, en lo referente a la carne y la leche ecológicas, un estudio reciente —de 2016— demostraba que estas contenían un 50% más de ácidos grasos beneficiosos para la salud humana.

En cuanto a la seguridad de los alimentos ecológicos, estos están sometidos a una legislación especial —dadas las particularidades de su producción—, lo cual no quiere decir, como se empeñan en destacar muchos detractores de la corriente ecológica, que los procesos sanitarios por los que pasan sean menos rigurosos. Ni mucho menos. Con todo, y pese a que los alimentos ecológicos pasan por controles de calidad tan exigentes como los alimentos convencionales, la desconfianza sigue siendo uno de los principales obstáculos contra los que deben seguir luchando la agricultura y la ganadería ecológicas —sobre todo debido a los evidentes intereses comerciales de la industria tradicional, que fomentan de manera continuada rumores sobre los peligros de lo ecológico—. En definitiva, y para la tranquilidad del consumidor, es preciso precisar que el consumo de alimentos ecológicos es, cuanto menos, igual de seguro que el de alimentos tradicionales.

En resumen, y dado que la comunidad científica no ha llegado a un consenso masivo al respecto, no sería legítimo afirmar que los alimentos ecológicos son de mayor calidad y poseen un sabor más sabroso y auténtico, no al menos de manera taxativa. Lo que sí es indiscutible es que tanto la agricultura como la ganadería ecológicas promueven un modo de producción mucho más ético y lógico que la metodología tradicional capitalista, razón más que suficiente para que siga fomentándose el consumo de alimentos ecológicos.

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Comprar Miel ecológica online

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Comprar Miel ecológica online . Organic Honey 

Miel Ecológica cruda  

Es una miel ecológica cruda  y pura, sin mezclar ni pasteurizar, con un filtrado en grueso para no perder las propiedades y beneficios de una miel ecológica producida por abejas autóctonas.
Las mieles ecológicas están hechas a partir del néctar de flores, savia y polen de diferentes plantas de zonas naturales .
Únicamente con una apicultura local y sostenible podemos preservar nuestro ecosistema y garantizarte una miel de sabor intenso y natural.

¿Por qué cruda?
La miel ecológica cruda no debe estar sometida a tratamientos de calor o filtración, durante el proceso de extracción y acondicionamiento, lo que permite mantener toda la riqueza y el valor agregado de las partículas que pueden acompañar a la miel (polen y propóleos).
Debe está cruda sin tratamiento alguno, y es una caracteristica comun de su pureza que con el tiempo, tienden a solidificarse.

¿Por qué comprar miel Ecológica online  ?

Para la producción de miel ecológica, el manejo de las colmenas debe ser completamente natural y estar certificado por un organismo que lo acredite.
Las abejas autoctonas no deben ser alimentadas con azúcar como se hace habitualmente en la produccion de miel convencional.

El tratamiento que reciben las colmenas se debe realizar con sustancias existentes en la naturaleza y todos apiarios deben estar en áreas naturales y libres de contaminación, en la mayoría de los casos esos espacios están protegidos y son una gran biodiversidad.
El productor de miel ecológica debe estar acredito por el comite de Agricultura Ecológica de la comunidad autonoma a la que pertenezca. 
1) Los colmenares deben estar ubicados en un entorno totalmente natural y libre de contaminación, en la mayoría de los casos se trata de espacios protegidos y de una gran biodiversidad, muy superior a otros entornos apícolas. Esta sería la gran diferencia con la apicultura convencional.

2) La alimentación con miel de las propias abejas, si así lo requieren, debe hacerse con su propia miel y nunca utilizando azucares como glucosa o fructosa.

3) Los productos químicos o medicamentos de síntesis química como insecticidas o antibióticos están prohibidos, ya que se trasmiten a la miel y lo ingerimos los humanos.
Los tratamientos (curas preventivas) en los colmenares ecológicos deben basarse en tratamientos completamente naturales con productos existentes en la naturaleza, principalmente el ácido oxálico (presente en las raíces de muchas plantas), timol (presente en los aceites esenciales del tomillo y del orégano) y ácido fórmico (las hormigas secretan este ácido)

4) La colmena (la casa de las abejas) está fabricada con productos naturales y no pueden estar pintadas con derivados del petróleo, ya que estos componentes son perjudiciales para las abejas

5) Todo el proceso de extracción de la miel ecológica se realiza a temperatura ambiente, y a la misma temperatura que tenga la colmena, y se debe recoger por decantación.
La miel nunca va a estar a temperaturas superiores a 45º C, ya que provocaría la eliminación o disminución de las enzimas que aportan las abejas a la miel , las cuales son los principales responsables de las propiedades antibióticas de la miel.

Cada miel es única como cada paisaje es irrepetible.

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¿Debemos evitar los aditivos alimentarios?

¿Debemos evitar los aditivos alimentarios a toda costa?

Actualmente, en el imaginario colectivo la palabra ‘aditivo’ trae consigo una connotación negativa. El motivo no es otro que la creciente tendencia a comer de una manera mas sana y natural, que ha generado todo tipo de controversias y discusiones en cuanto a nutrición se refiere. Sin embargo tal y como indican los organismos oficiales, los aditivos que llevan los alimentos que consumimos no solo no son nocivos para nuestra salud, sino que en muchos casos son necesarios para preservarla.

Definición

El Código Alimentario Español define un aditivo como una “sustancia que puede ser añadida intencionadamente a los alimentos y bebidas con el fin de modificar sus caracteres, sus técnicas de elaboración o conservación o para mejorar su adaptación al uso al que son destinados”. No está de más clarificar que los aditivos no modifican en modo alguno el valor nutritivo de los alimentos.

Origen de los aditivos: de dónde vienen

La mayoría de aditivos son de origen animal o bien de origen vegetal, si bien muchos de ellos pueden pasar por el laboratorio y sufrir modificaciones. En este caso, estaríamos hablando de aditivos sintéticos.

Cómo los identificamos

La identificación de los aditivos es quizá una de las cuestiones más confusas en lo relativo a estas sustancias. La Unión Europea exige que todo aditivo deba portar un código, formado por la letra E y un número de tres cifras, de cara, sobre todo, a su rápido y fácil reconocimiento. En el caso de los aditivos que no se ajustan a la normativa europea pero sí a la española, estos portan la letra H en vez de la E.

No obstante, hay algunos aditivos que son incluidos en las etiquetas de los productos con otros nombres. Ello se debe a que muchas de estas sustancias pueden ser denominadas de distinta manera, y algunas marcas se aprovechan de ello para contrarrestar la percepción negativa de los aditivos.

El ejemplo clásico de lo explicado en el párrafo anterior es el del aditivo E-300 (nombre oficial), que en algunos productos aparece como ácido ascórbico (nombre científico). Ante cualquiera de estas dos denominaciones, un naturalista se echaría para atrás, pero ¿y si en vez de esos nombres leyese vitamina C? Cambiaría su percepción hacia ese alimento, ¿verdad? La realidad es que el aditivo E-300, el ácido ascórbico y la vitamina C son exactamente la misma sustancia, solo que dependiendo del contexto recibe un nombre u otro.

Funciones y tipos de aditivos

Las principales funciones específicas de los aditivos son: inhibir alteraciones químicas (es el caso de los antioxidantes y los aditivos biológicos); modificar los caracteres organolépticos de los alimentos (como el caso de los famosos edulcorantes y colorantes); estabilizar las características físicas de la comida (aditivos emulgentes o reguladores del pH, por ejemplo); y corregir y mejorar algunos de los procesos de los alimentos (como la panificación o la vinificación).

En cuanto a su tipología, los aditivos se dividen en cuatro grupos: colorantes, conservantes, antioxidantes y estabilizantes.

Beneficios: por qué son necesarios

El principal beneficio de los aditivos es que prolongan la vida de los alimentos, preservando sus propiedades naturales y manteniéndolos en condiciones óptimas para el consumo humano durante más tiempo. Ello repercute en que el precio de la comida que compramos en los supermercados sea menor, lo que significa que un mayor número de personas tiene acceso a una alimentación mucho más variada.

Otra de las ventajas de los aditivos es que mantienen los colores, los olores y los sabores de los alimentos durante más tiempo, lo que provoca que estos en apariencia resulten más atractivos y apetecibles. Además, algunos aditivos evitan la aparición de enfermedades, como es el caso de ciertos antioxidantes. 

Conclusión Oficial 

Respondiendo a la pregunta que da título a este artículo: no, los aditivos no son la causa de todos los males de la humanidad. De hecho, y como ha sido desarrollado anteriormente, son más beneficiosos que dañinos para nuestra salud. Sus ventajas y beneficios superan con creces a los daños que, supuestamente, podrían ocasionarnos. Con todo, si aún quieres evitarlos a toda costa, puedes hacerlo: sencillamente abstente de comprar cualquier tipo de alimento o bebida que los incluya. 

Nuestra propia conclusión:  

Hasta aquí es lo que explican y difunden los organismos oficiales y también los grandes fabricantes del sector alimentario, para justificar el uso de los mismo.
Desde Central del Gourmet ®, no queremos entrar a valorar los inconvenientes de su uso en nuestro organismo, de una parte, importante de esos aditivos, y de los que cada vez se difunden más información veraz y con rigor científico sobre los mismos.
Entendemos que cada persona se informa y elige que alimentos quiere comprar, acordes a su pensamiento y sensibilidad al respecto.
Lo que si hacemos, es tener en nuestro catalogo para su compra online, una amplia selección de pequeños fabricantes españoles, que producen de manera artesanal, en donde la selección de sus ingredientes es de proximidad, de la mejor calidad, 100% naturales sin ningún tipo de conservantes y cada día más con el certificado de Ecológicos.
Para nosotros, la producción natural 100% sin aditivos, con productos propios y cercanos y de manera artesanal, son las claves de la calidad, y que al probarlos sorprendan gratamente, como antiguamente ocurría y que tanto cuesta hoy en día encontrarlos.
Descubre todos estos productos en https://centraldelgourmet.com/

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Todo lo que tienes que saber sobre las trufas para no volver a tirar el dinero

Todo lo que tienes que saber sobre las trufas para no volver a tirar el dinero

Según la RAE, la trufa es “Variedad muy aromática de criadilla de tierra”. Es decir, un hongo comestible que nace debajo de la tierra unido fuertemente a las raíces de algunos árboles que son conocidos bajo el nombre de truferos.

El valor de este hongo suele ser muy elevado en el mercado y en la cocina debido a la escasez y su difícil recolección, lo que hace que a menudo veamos trufas por un valor de 6000 euros el kilo.

Un manjar, un producto gourmet, que no vas a comer todos los días, eso está claro, y tampoco está disponible todo el año, tiene temporadas como casi todo, y la más importante para las trufas negras en la Navidad.

Pero, ¿y lo que vemos en el supermercado a 3 euros qué es?

Si, al ir a realizar la compra de la semana, nos hemos parado en la sesión donde se encuentran unos minúsculos botes donde ponen que son trufas. Por la curiosidad, nos hemos aventurado a comprarlo, creyendo que es muy barato (aunque suelen pesar 10 gramos), e ilusionados/as nos hemos ido felices a casa, el resultado seguro que fue nefasto.

Así es, y sobre todo porque encontraste un alimento insípido, que no tenía ese gusto por el que las trufas son mundialmente conocidas. ¡Qué timo!, dirás.

Pensaras que, si no has probado las auténticas, la gente se entusiasma por algo que no tiene tanto sabor; o si has tenido la suerte de deleitarte con una buena trufa, sabrás que eso que has comprado no es para nada una trufa auténtica.

¿Cómo distinguir una buena y deliciosa trufa?

Simplemente, aprendiéndote los nombres de las trufas más demandadas, y las más importantes, y sabiendo reconocerlas al primer vistazo. ¡Te ayudamos!

Aunque, actualmente, existen en total más de 150 variedades de trufas, nos centraremos en las más conocidas.

Trufa negra o trufa Perigord: El primer hongo que encontramos es la más apreciada por los consumidores. Su nombre científico es Tuber melanosporum y su temporada de recogida va desde el mes de noviembre hasta marzo.

Contiene un aroma intenso y un gran toque para ser utilizado en cocina para convertir un plato sencillo en todo un manjar. Muy apreciada en la alta cocina, siendo España y Francia los principales productores de este hongo tan delicioso.

Trufa blanca o tartufo bianco piamontés: la variedad más cara del mercado, la podemos encontrar antes de que comience el frío, es decir, entre los meses que comprenden el principio de verano a principios de otoño.

Su nombre científico es Tuber magnatum y es considerada una auténtica joya gastronómica, hasta el punto de denominarse oro blanco comestible. De sabor y aroma inconfundible, tiene un elevado precio y es más delicada que la trufa negra.

Trufa de verano: esta variante es conocida por confundirse con la trufa negra, pero con una calidad realmente inferior a la mencionada. Su nombre científico es Tuber aestivum y es el principal componente cuando compramos algo en los supermercados con el denominador de producto trufado o con trufa.

Realmente, este producto solo tiene unas pequeñas cantidades de la trufa de calidad en sí misma, de la negra o la blanca, y el resto será de esta trufa de verano que nada tiene que ver. ¡Eso sí!, con cuidado de que no nos cobren el mismo importe que su fuese trufa de calidad con esta variante.

Trufa china: el último tipo que encontramos con más frecuencia en el mercado es la trufa china. Sin casi ningún valor gastronómico, es la que más nos van a intentar colar con precios desorbitados y calidad nula.

Este producto proviene, como su nombre indica, de la China y es conocida como Tuber indicum. Esta variante se encuentra, como bien entenderás, en ese bote que comentábamos al inicio, que no sabe apenas a nada, y que vale más de lo que debería.

Por lo tanto, hay que tener cuidado con lo que compramos. Que no nos la intenten pegar con calidad cuando no hay nada del buen producto en su composición y, ante la duda, preguntar siempre para evitar llevaros un fiasco en vuestra próxima compra.

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Cómo elegir el vino adecuado

Vino Ecológico Gourmet Viña Urbezo 2016 caja

 

La primera regla para elegir el vino adecuado es sencilla: olvídate de las normas preestablecidas. Sí, es cierto que cada vino está asociado tradicionalmente a un tipo de plato, y estas asignaciones tienen mucho sentido. Por ejemplo, el vino tinto suele deslucir el sabor del pescado, pero seguro que hay personas para las que esta mezcla resulta satisfactoria en grado extremo. De este simple ejemplo, y siguiendo con la primera regla enunciada, surge nuestro primer consejo: experimenta.

Cómo elegir el vino adecuado

Para llegar a saber cuál es tu vino predilecto, lo primero que debes hacer es probar la mayor cantidad de ellos —siguiendo cierto criterio, claro— y en distintas situaciones. De este modo, terminarás no solo por saber qué tipos de vinos son los que más se adecuan a tu paladar, sino también cuándo conviene utilizar cada uno de ellos.
Tipos de vino

A modo de escueto resumen, podemos decir que existen cinco clases distintas de vino, que a su vez segmentaremos en tres grupos. En el primero encontramos los vinos tranquilos (tinto, blanco y rosado), caracterizados por tener una graduación alcohólica por debajo del 14%.

El vino tinto. Suele ser utilizado para acompañar comidas. Podemos dividirlo en tintos de cuerpo ligero (suelen ser los más afrutados), tintos de medio cuerpo y tintos de cuerpo pleno.

El vino blanco. Es un vino que destaca por su versatilidad y porque debe ser tomado frío. Encontramos tres tipos de vino blanco (dejando fuera los espumosos y los dulces dedicados al postre), que son los blancos secos y vivaces, los blancos de cuerpo pleno y los semisecos.

El vino rosado. Al igual que el vino blanco, el rosado también ha de servirse frío. Dentro de los vinos rosados encontramos dos clases, los blush (bastante dulces) y los rose (algo más secos).

En el segundo grupo, nos referiremos a los vinos generosos, que son aquellos cuya tasa de alcoholo supera el 14%. Dentro de este grupo encontramos, a su vez, los vinos secos (como el Jerez) y los dulces (como el Oporto).

El tercer grupo es el formado por los vinos espumosos, que como su nombre apunta se caracterizan por tener burbujas. En España, es conocido como cava. Dentro de los vinos espumosos podemos encontrar variedades dulces, semisecas y totalmemente secas (el Brut).

Elegir entre un vino u otro

Con esta breve categorización en mente, podremos adentrarnos con algo más de criterio en el vasto universo vinícola y seguir con nuestro proceso de búsqueda y experimentación. Los siguientes puntos con los que quizá te convendría familiarizarte suelen estar presentes en toda botella de vino, y son: el tipo, la variedad, la región y la añada.

¿Demasiada información de golpe? No te agobies, como decíamos la elección de un vino adecuado para cada ocasión es una cuestión subjetiva, por lo que a base de probar distintas opciones terminarás por afinar tu paladar y, cuestión no poco importante, tu instinto. Pero antes de convertirte en experto, puedes seguir algunas simples pautas de cara a satisfacer a aquellos con los que decidas compartir una botella de vino. Ahí van algunas:

  • Ten en cuenta la época del año y la temperatura ambiente.
  • No es lo mismo tomar un vino en Navidad que compartir una botella con amigos, en un ático de Madrid y en pleno agosto.
  • En el primer caso, seguramente lo más recomendable sería un tinto.
  • En el segundo, un blanco o un rosado serán ideales para refrescar vuestra garganta.

Considera el tono de la ocasión. Si hablamos de llevar una botella de vino a una celebración, tendrás que considerar, ante todo y en la medida de lo posible, que tu elección signifique algo para la persona que protagonice la fiesta. Si, por ejemplo, dicha ocasión es una cena de aniversario con tu pareja, quizá lo más apropiado sería que el vino que elijas traiga algún recuerdo bonito que ambos compartáis.

Cuándo va a ser servido. Otro aspecto que deberías tener en cuenta es en qué momento deseas que el vino sea servido. Si, por ejemplo, has pensado en el momento de los postres, compartir con tus seres queridos un buen vino blanco y dulce tal vez sea la mejor opción.

En definitiva y como decíamos al principio, nuestra recomendación fundamental es que te dejes llevar por tu criterio —tras haberlo cultivado al menos un poco— y dejes bastante margen a tu instinto. Visita nuestra sección de vinos gourmet y encuentra el ideal para tí.