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Cómo elegir el vino adecuado

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La primera regla para elegir el vino adecuado es sencilla: olvídate de las normas preestablecidas. Sí, es cierto que cada vino está asociado tradicionalmente a un tipo de plato, y estas asignaciones tienen mucho sentido. Por ejemplo, el vino tinto suele deslucir el sabor del pescado, pero seguro que hay personas para las que esta mezcla resulta satisfactoria en grado extremo. De este simple ejemplo, y siguiendo con la primera regla enunciada, surge nuestro primer consejo: experimenta.

Cómo elegir el vino adecuado

Para llegar a saber cuál es tu vino predilecto, lo primero que debes hacer es probar la mayor cantidad de ellos —siguiendo cierto criterio, claro— y en distintas situaciones. De este modo, terminarás no solo por saber qué tipos de vinos son los que más se adecuan a tu paladar, sino también cuándo conviene utilizar cada uno de ellos.
Tipos de vino

A modo de escueto resumen, podemos decir que existen cinco clases distintas de vino, que a su vez segmentaremos en tres grupos. En el primero encontramos los vinos tranquilos (tinto, blanco y rosado), caracterizados por tener una graduación alcohólica por debajo del 14%.

El vino tinto. Suele ser utilizado para acompañar comidas. Podemos dividirlo en tintos de cuerpo ligero (suelen ser los más afrutados), tintos de medio cuerpo y tintos de cuerpo pleno.

El vino blanco. Es un vino que destaca por su versatilidad y porque debe ser tomado frío. Encontramos tres tipos de vino blanco (dejando fuera los espumosos y los dulces dedicados al postre), que son los blancos secos y vivaces, los blancos de cuerpo pleno y los semisecos.

El vino rosado. Al igual que el vino blanco, el rosado también ha de servirse frío. Dentro de los vinos rosados encontramos dos clases, los blush (bastante dulces) y los rose (algo más secos).

En el segundo grupo, nos referiremos a los vinos generosos, que son aquellos cuya tasa de alcoholo supera el 14%. Dentro de este grupo encontramos, a su vez, los vinos secos (como el Jerez) y los dulces (como el Oporto).

El tercer grupo es el formado por los vinos espumosos, que como su nombre apunta se caracterizan por tener burbujas. En España, es conocido como cava. Dentro de los vinos espumosos podemos encontrar variedades dulces, semisecas y totalmemente secas (el Brut).

Elegir entre un vino u otro

Con esta breve categorización en mente, podremos adentrarnos con algo más de criterio en el vasto universo vinícola y seguir con nuestro proceso de búsqueda y experimentación. Los siguientes puntos con los que quizá te convendría familiarizarte suelen estar presentes en toda botella de vino, y son: el tipo, la variedad, la región y la añada.

¿Demasiada información de golpe? No te agobies, como decíamos la elección de un vino adecuado para cada ocasión es una cuestión subjetiva, por lo que a base de probar distintas opciones terminarás por afinar tu paladar y, cuestión no poco importante, tu instinto. Pero antes de convertirte en experto, puedes seguir algunas simples pautas de cara a satisfacer a aquellos con los que decidas compartir una botella de vino. Ahí van algunas:

  • Ten en cuenta la época del año y la temperatura ambiente.
  • No es lo mismo tomar un vino en Navidad que compartir una botella con amigos, en un ático de Madrid y en pleno agosto.
  • En el primer caso, seguramente lo más recomendable sería un tinto.
  • En el segundo, un blanco o un rosado serán ideales para refrescar vuestra garganta.

Considera el tono de la ocasión. Si hablamos de llevar una botella de vino a una celebración, tendrás que considerar, ante todo y en la medida de lo posible, que tu elección signifique algo para la persona que protagonice la fiesta. Si, por ejemplo, dicha ocasión es una cena de aniversario con tu pareja, quizá lo más apropiado sería que el vino que elijas traiga algún recuerdo bonito que ambos compartáis.

Cuándo va a ser servido. Otro aspecto que deberías tener en cuenta es en qué momento deseas que el vino sea servido. Si, por ejemplo, has pensado en el momento de los postres, compartir con tus seres queridos un buen vino blanco y dulce tal vez sea la mejor opción.

En definitiva y como decíamos al principio, nuestra recomendación fundamental es que te dejes llevar por tu criterio —tras haberlo cultivado al menos un poco— y dejes bastante margen a tu instinto. Visita nuestra sección de vinos gourmet y encuentra el ideal para tí.