Por qué consumir alimentos ecológicos gourmet

Conservas Vegetales Gourmet

El consumo de alimentos ecológicos es una de las prácticas que más fuerza está cobrando en los últimos años, alzándose como una alternativa cada vez más potente y consolidada frente a los productos tradicionales. A día de hoy, es raro el supermercado que no cuente con una sección de alimentación ecológica o el barrio en el que no exista una tienda de comestibles dedicada íntegramente a ella. Pero ¿qué son en realidad los alimentos ecológicos? ¿Merece la pena pagar ese pequeño coste adicional que suele conllevar su consumo? ¿Son realmente más sanos para nuestra salud?

Básicamente, los alimentos ecológicos son aquellos que han pasado por un proceso de desarrollo (cultivo, crecimiento y conservación) que no incluye productos químicos ni prácticas ajenas a los ciclos naturales (como pesticidas, aditivos o fertilizantes sintéticos, ingeniería genética o aceleradores del crecimiento). Esta es la principal razón por la que su precio es un poco más elevado que el de los alimentos comúnmente distribuidos, dado que su producción requiere de más tiempo y más mano de obra —que conllevan, lógicamente, gastos adicionales—. Como consecuencia, gracias a esta dinámica productiva la agricultura y la ganadería ecológicas contribuyen al desarrollo sostenible de los ecosistemas y del trabajo, a la vez que ofrecen alimentos con mayores valores nutricionales —tal y como han demostrado infinidad de análisis y estudios científicos a lo largo y ancho del planeta.

Además de preservar el medioambiente —al respetar los ciclos marcados por la naturaleza—, la ganadería y la agricultura ecológicas previenen contra el abuso y el maltrato animal, un aspecto no poco importante para cualquier persona con un mínimo de conciencia —ecológica y humana—. Los animales no son tratados con antibióticos ni se les aplican hormonas sintéticas. Asimismo, el alimento con el que se nutren los animales también carece de productos químicos, y no se los obliga a comer y a vivir mediante métodos insanos. De este modo, este proceso pasa a formar parte de un todo, sumándose a la naturalidad del descrito con anterioridad. En definitiva, las dinámicas ecológicas favorecen el buen uso del agua y del suelo, reducen la contaminación y son respetuosas con el reino animal y vegetal.

Los alimentos ecológicos y la salud

Una de las principales razones que esgrimen los defensores de la alimentación ecológica es que los alimentos producidos son más saludables para los humanos. Aunque entre la comunidad científica esta aseveración no es unánime, son muchos los estudios que la corroboran. Entre otros muchos beneficios, ha quedado demostrado por diversas investigaciones que los alimentos ecológicos contienen una mayor concentración de antioxidantes, así como unos niveles mucho más bajos de metales pesados tóxicos para nuestro organismo —sobre todo a largo plazo—. Asimismo, en lo referente a la carne y la leche ecológicas, un estudio reciente —de 2016— demostraba que estas contenían un 50% más de ácidos grasos beneficiosos para la salud humana.

En cuanto a la seguridad de los alimentos ecológicos, estos están sometidos a una legislación especial —dadas las particularidades de su producción—, lo cual no quiere decir, como se empeñan en destacar muchos detractores de la corriente ecológica, que los procesos sanitarios por los que pasan sean menos rigurosos. Ni mucho menos. Con todo, y pese a que los alimentos ecológicos pasan por controles de calidad tan exigentes como los alimentos convencionales, la desconfianza sigue siendo uno de los principales obstáculos contra los que deben seguir luchando la agricultura y la ganadería ecológicas —sobre todo debido a los evidentes intereses comerciales de la industria tradicional, que fomentan de manera continuada rumores sobre los peligros de lo ecológico—. En definitiva, y para la tranquilidad del consumidor, es preciso precisar que el consumo de alimentos ecológicos es, cuanto menos, igual de seguro que el de alimentos tradicionales.

En resumen, y dado que la comunidad científica no ha llegado a un consenso masivo al respecto, no sería legítimo afirmar que los alimentos ecológicos son de mayor calidad y poseen un sabor más sabroso y auténtico, no al menos de manera taxativa. Lo que sí es indiscutible es que tanto la agricultura como la ganadería ecológicas promueven un modo de producción mucho más ético y lógico que la metodología tradicional capitalista, razón más que suficiente para que siga fomentándose el consumo de alimentos ecológicos.

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