Así se hace un buen café

Así se hace un buen café

Junto con el té, el café es una de las bebidas más consumidas alrededor de todo el mundo. Fue en el siglo XV cuando se empezó a tener una clara evidencia de la planta del café y tan solo un siglo después ya se había expandido por muchos puntos del planeta. Desde entonces, este producto se ha convertido en un indispensable en la gran mayoría de establecimientos y hogares pero, aunque parezca sencillo, preparar un buen café es un tarea que requiere cierto mimo. En este post veremos algunos consejos y trucos para elaborar en casa un café perfecto.

Recurrimos al café en el desayuno, como momento de pausa en el trabajo, cuando necesitamos energías durante la época de exámenes, en las sobremesas de las comidas, etc.  Es un elemento clave de nuestra sociedad. Existen muchos tipos de cafés y cada uno de ellos nos aporta una textura, aroma y sabor diferente. 

Tipos de café

Según el tipo de molinado: machacado (la forma más tradicional de prepararlo, es un proceso más lento pero con muy buenos resultados), molinado (se consigue un grano fino y homogéneo, el más habitual en bares) y licuado (el grano se muele con un licuadora, no queda tan fino y homogéneo como el molinado). 

Según la forma de prepararlo: expreso (se prepara filtrando el agua caliente a presión por el grano molido del café), turco (es la forma más antigua y consiste en mezclar el grano de café arábigo molido con agua fría) e instantáneo (café que se disuelve rápidamente en leche o agua). 

Según la presentación: solo (corto, solo largo, expreso doble, carajillo, americano…), cortado (bombón, crème, macchiatto, asiático…), con leche (capuchino, irlandés, moca…) y frío (escocés, frappé, azteca…). Cada uno de ellos tiene unas peculiaridades y formas de servirlo: diferentes cantidades y tipos de leche, recipientes, acompañamientos con otros productos (como whisky, chocolate o canela), etc. 

Elaboración

Para elaborar un buen café, en primer lugar debemos escoger el tipo de café (en función de nuestras preferencias) y, a poder ser, que sea fresco y de buena calidad. Tendemos a comprar el café molido porque es más rápido de hacer, pero es mejor optar por el café en grano y molerlo justo antes de prepararlo porque así tiene más compuestos de sabor que, si dejamos pasar tiempo, se deterioran muy rápidamente por la exposición al oxígeno. Es cierto que esta tarea nos lleva más tiempo y, si tenemos prisa porque no llegamos al trabajo, es mucho más práctico tener a mano el típico café molido y empaquetado. En este caso, podemos comprarlo en una tienda donde nos lo puedan moler antes de llevárnoslo. Es importante guardar después el café en un recipiente hermético y alejado de la luz solar. 

También influyen otros factores a la hora de preparar un buen café, como la cafetera que vayamos a usar, así que para ello debemos seguir metódicamente las instrucciones del manual del fabricante. 

Como acabamos de mencionar, es preferible el café en grano antes que molido, así como también lo es un café arábica antes que uno robusta (con más cafeína, más amargo y más económico) y un café recién tostado por encima de uno que lleve ya mucho tiempo tostado. 

El segundo punto importante en la preparación del café es el agua que vamos a utilizar. Es aconsejable emplear agua mineral en lugar del agua del grifo por las propiedades que tiene. Este tiene que calentarse lentamente hasta alcanzar una temperatura de entre 93℃ y 97℃, el punto perfecto para que el agua entre en contacto con el café, por lo que tenemos que estar pendientes. Otro factor (muy personal) a tener en cuenta es la proporción de agua y de café, a elegir dependiendo del gusto de cada uno. 

Es importante también el recipiente donde lo vamos a tomar. Este tiene que ser de un material no poroso para que al lavarlo no quede ningún tipo de residuo, preferiblemente con una forma cóncava para tener un café expreso de mayor calidad y que mantenga la temperatura del café. Un consejo para esto es calentar previamente la taza con agua caliente y desecharla antes de verter el café. Por último, hay que tomárselo recién hecho.

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